domingo, 15 de marzo de 2020

La escuela en tiempos del coronavirus

Desde que al país ingresó el famoso virus, todo se volvió más revuelto, más inconstante, más incoherente y menos racional o lógico. Y todo lo que sucede a nivel social, fácil y rápidamente se traduce y reproduce en las escuelas. La psicosis comenzó con la famosa palabra que avecina alguna enfermedad rara, una epidemia o algún problema grave de infraestructura, "plan de contingencia".
Los planes de contingencia son esos que se exigen a altas horas de la noche, de un momento a otro, para quedar bien si alguien los pide y sin importar mucho si los que deberían realizarlos de ambos lados les importe. En otras palabras, si sos docente solo revolvés entre actividades viejas, le soplás un poco el polvo, le das una vuelta de tuerca y otra vez al ruedo. Una actividad simple y compleja, que formará parte de un montón de papelitos de colores que los directivos juntan desesperados por si algún inspector lo pide y para llenar a los niños/alumnos de tareas para que los padres no se quejen tanto.
En síntesis, los planes de contingencia son peores aún que las enfermedades y los virus. Nadie los quiere tener, nadie los quiere hacer, ni nadie los quiere corregir. Solo se archivan como tantos otros papelitos, por si acaso. 

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